Un mantra que nunca se equivoca

Les juro que yo ni siquiera sabía dónde quedaba Bruselas. En parte es mi culpa: mi base en Geografía está en el piso, y no me he preocupado por resolver el problema. Así que, en cuanto me enteré de los atentados del 22 de marzo, me quedé boquiabierta y busqué un mapa. Y así, empezamos otra vez la misma historia: el Estado Islámico (EI) haciendo de las suyas, y nadie sabe cómo pararlos. Las fotos dan la vuelta al mundo, personas llorando, los grupos de rescate buscando sobrevivientes entre los restos del humo y una luz sepia teñida de sangre. El caos.

Ustedes me dirán: “Pero eso mismo desean los terroristas. Caos.” La respuesta es: sí. Y por una parte, les estamos dando el gusto. Recuerdo que cuando los atentados en París, en el momento en que cundió el pánico, un analista dijo algo que sonó bastante chocante. “Ellos quieren publicidad. Si se dejan dominar por el terror, ellos ganan”. Ahora estoy segura de que tenía razón.

Motivaciones aparte, no podemos echarle la culpa a la cultura o la religión. Me permito recordarles algo de Historia, una fecha conocida como La Noche de San Bartolomé, del 23 al 24 de agosto de 1572, en Francia: una horrible masacre comenzada por católicos, en contra de los protestantes. Creo que todas las religiones que consideran imprescindible ser la única y verdadera, han tenido una etapa de imponerse por las armas. Así que ahora es bastante hipócrita, por no decir que discriminatorio, culpar a todos los musulmanes de ser terroristas.

A aquellos que han intentado, por el contrario, justificar el terrorismo con la miseria y opresión que sufren estos pueblos debido a sus guerras interinas y con los poderosos de Occidente, les recuerdo que en este mismo país se vivió el terrorismo. Yo soy demasiado joven, no lo viví. Y hasta ayer, como seguro hacen ustedes, optaba por ignorar esa parte de la Historia sencillamente porque me la repetían hasta la saciedad. Pero un día me enteré de las edades de los que iban en el avión de Barbados, ¿sabían que el más joven tenía 17 añitos? ¿Y que había una embarazada? Uno no puede vivir en el pasado (sobre todo un pasado que no ha vivido), pero tampoco existe el borrón y cuenta nueva. Ojalá existiera. No es el caso.

Y sí, el EI quiere publicidad. La libertad de expresión es un derecho, en algunos sitios se llega a extremos negativos… Pero demasiada libertad también es problemática. Los terroristas tienen cuentas en Twitter, en Facebook, en Youtube, etc. Les permiten subir ese tipo de contenidos en esas cuentas. A mí por poner una mala palabra en un blog hospedado en plataforma cubana me lo cierran (no me estoy quejando, estoy exponiendo hechos), ¿pero esta gente puede subir a Internet un video decapitando 20 personas y todo bien? Algo está muy, pero que muy mal aquí.

Sin embargo, hay que combatirlo. Al terrorismo hay que eliminarlo. Desgraciadamente, a veces la única forma que conocemos es eliminando al terrorista, con lo cual lo convertimos en mártir, y fortalecemos la causa. Hay que debilitar la base ideológica de esta… gente. La idea que debemos lograr en las personas es NO EXISTE FORMA POSIBLE DE QUE EL TERRORISMO SEA JUSTIFICABLE. O mejor, la que yo repito todos los días antes de salir de la cama:

TOLERANCIA.

Es un mantra que jamás me ha fallado.

Escrito por María de Jesús Chávez

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