EE.UU, Donald Trump y los rostros de la xenofobia

“Let’s take back our country” (Recuperemos nuestro país) es por estos días una frase común en Estados Unidos, más cuando un sujeto como Donald Trump se hizo con el poder político en la nación más rica y a la vez más desigual del planeta.

El negro, el que ha sido castigado y segregado desde su llegada a esas tierras septentrionales vive hoy profundas jornadas de descontento. ¡No al latino! ¡No al indígena! ¡No al homosexual! ¡No al musulmán! ¡No al negro! “Make America White Again” (Hagamos que Estados Unidos sea blanco de nuevo).

Por las calles de Pensilvania, Michigan, Minnesota anda el odio, regresa la esvástica nazi a los muros, la llama de los cócteles molotov iluminan los rostros de la xenofobia, de la discriminación, del racismo.

El millonario presidente ha elegido a los miembros de su séquito, un solo negro (el neurocirujano y millonario Ben Carson), ningún hispano.

Algunos demócratas afirman que todo lo que sucede hoy se debe a Donald Trump, es cierto, tiene parte de la culpa, aunque no se puede olvidar el incremento de los asesinatos a ciudadanos afroamericanos como Michael Brown, Eric Garner y Walter Scott aún en los tiempos de Barack Obama.

El fenómeno de la discrimanción racial va más allá del actual contexto político, económico y social de Estados Unidos. Los Caballeros del Ku Klux Klan reviven las viejas historias y los mismos rencores. Nada a cambiado desde 1982 hasta nuestros días.

En aquel año José Martí se encontraba en New York y desde allí escribía estas líneas para el periódico, El Partido Liberal: “(…) La plaza del pueblo va a parecerles bien, la plaza, en que empiezan los vecinos a reclamar la ley: ¡atrás, esos oradores que quieren ley ahora! Y al trote va el negro amarrado, afuera, al campo limpio, donde vean bien todos: y van corriendo, detrás de él, al trote, las cinco mil almas. Llegó al único árbol. Quiso un piadoso subir con la cuerda, pidiendo aún que lo ahorcaran, y le bajaron a boca de rifle la piedad”.

Los tiempos no son otros, puede parecer que el negro hoy tiene un poco más de libertades civiles, pero en realidad para los promotores de la llamada supremacía blanca, el negro continúa siendo como aquellos recogedores de algodón en los campos del sur.

Según The Washington Post solo en el 2016 murieron 123 personas afroamericanas a consecuencia de la brutalidad policial, cifra alarmante si se tiene en cuenta que el total de homicidios por la policía fue de 509 personas.

Está Trump en la Casa Blanca, ordena levantar un muro en la frontera con México, niega el acceso a Estados Unidos a ciudadanos musulmanes. Las puertas se cierran. Comienza la noche, el terror invade las calles, los cócteles molotov regresan para iluminar los rostros de la xenofobia y el racismo: ¡Let’s take back our country! (Recuperemos nuestro país), gritan algunos.

Escrito por Yunier Sarmientos

Foto de Internet

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